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Nuevos ámbitos de encuentro entre investigadores y comunidades locales
Nos encontramos con Rodrigo Costa Angrizani, doctor en Ciencias Naturales, arqueólogo y director del proyecto “Arqueología, Educación y Museo”, para que nos cuente sobre la propuesta y cómo fue evolucionando a través de los años.
Nuevos ámbitos de encuentro entre investigadores y comunidades locales

¿Cómo surge el Proyecto?

El proyecto se originó en 2009. Trabajamos con comunidades de los lugares donde hacemos investigación arqueológica.  La primera vez fue financiado por la Universidad y tuvo continuidad, a veces con financiamiento y otras sin, hasta el presente.

Es un proyecto que surge a raíz de una necesidad, que compartimos todos los arqueólogos, que es establecer vínculos más duraderos con las comunidades locales de los lugares donde hacemos las investigaciones. Porque, en general, lo que pasa es que un equipo de arqueólogos va a un lugar del interior, a una provincia, está tres semanas o un mes cavando y desaparece del lugar. Vuelve a aparecer un año después, con suerte. Esto genera una situación contradictoria, porque una vez que vamos a excavar, a recuperar el patrimonio, material arqueológico del lugar, sacamos las cosas y desaparecemos, y esto genera en las personas un clima como: "¿qué se llevaron, para qué sirven esas cosas?". En razón de eso, elaboramos un proyecto de extensión como una manera de vincularnos con las comunidades locales.

En principio este proyecto se desarrolló en Río Negro, Entre Ríos y provincia de Buenos Aires, que son los tres lugares donde trabaja nuestro equipo. Actualmente, estamos enfocando el trabajo en Entre Ríos (Concordia, Gualeguaychú, Gualeguay y Diamante).

¿Cómo se conforma el equipo? ¿Son todos arqueólogos?

Yo soy un heredero de este proyecto. Yo empecé trabajando en el equipo de extensionistas cuando estaba haciendo el doctorado, allá por el 2009. Quien concibió el proyecto original fueron los doctores Mariano Bonomo, Luciano Prates y Patricia Madrid. Los tres investigadores junto a Gustavo Politis son los más antiguos de nuestro laboratorio y del equipo de investigación. Ellos crearon el proyecto y con la participación de los becarios tesistas de investigación y los alumnos avanzados que trabajan como pasantes en nuestro equipo y laboratorios. Entonces tenemos, arqueólogos y alumnos avanzados en la carrera de antropología. El proyecto de extensión es una forma de formar extensionistas, que se van formando en la práctica.

¿A quién está dirigido el proyecto?

 Ese proyecto está dirigido a niños en edad escolar, se da a través de talleres -por ejemplo, hay un taller que se llama "Arqueólogos por un día"- donde los niños tienen la oportunidad de ver materiales arqueológicos para tratar de pensar como un arqueólogo: cómo este interpreta los hallazgos, cómo construye la historia a partir de los restos materiales.

Hacemos que las escuelas vengan a los museos para poner en valor el papel de los museos en las localidades. En general, estos museos son muy conocidos allí porque suelen ser muy activos culturalmente, pero lo que tratamos de hacer es darle aún más valor a ese espacio.

¿Cuál es su relación con los museos locales?

El proyecto tiene varias aristas o varios vínculos. Uno, es un vínculo con los museos locales, que son algo fundamental para la investigación arqueológica, porque a partir de esos pequeños museos hacemos nuestro contacto con dichas localidades, conseguimos información de los materiales, de los sitios arqueológicos que son conocidos en la región y llevamos adelante las investigaciones.

 A veces participan aportando información, otras, aportando logística (nos consiguen lugar para quedarnos, transporte), son una gran ayuda en cuanto al acercamiento con el campo. Pensamos que una manera de retribuir esa mano que nos dan y dar importancia a esos museos es hacer este proyecto vinculado con los museos. Entonces, lo clave es que el proyecto de extensión se desarrolla a partir de los museos locales con los cuales estamos trabajando.

¿Cómo los recibe la comunidad, la escuela? ¿Es muy difícil insertarse allí?

Siempre nos ha resultado muy fácil. Como el proyecto está vinculado con los museos locales, estos ya tienen contacto con las escuelas con las secretarías de educación y cultura de los municipios, esto facilita mucho las cosas.

En general, nosotros llevamos los talleres, los programamos, los armamos, y los museos tienen la responsabilidad de armar toda la parte de la organización de las escuelas, los horarios, el transporte.

¿Alguna anécdota de los chicos, sobre cómo ven el trabajo?

Es interesante. Nosotros trabajamos con restos de materiales de poblaciones indígenas. La primera confusión, que es general, y que pasa tanto con los chicos como con los ingresantes a la facultad, tiene que ver con la arqueología y la paleontología. Para que el espera ver dinosaurios debe ser decepcionante, porque trabajamos con restos culturales de poblaciones humanas. Tratamos de trabajar con chicos desde 5to grado -donde ya leen, escriben y pueden entender mayores complejidades- hasta la secundaria. Grupos que no sean de más de 25.

Pero la verdad es que es muy gratificante como viene creciendo en todos estos años el desarrollo de las actividades. Son muy receptivos en las localidades, tenemos mucha repercusión allí, tanto cuando hacemos las excavaciones como cuando hacemos los proyectos de extensión y hay gran difusión en la prensa local, Viene el intendente, el secretario de cultura a saludarnos y sacarse fotos con nosotros. Para ellos tiene mucha importancia la presencia de la Universidad en esas localidades.

Lo que también hacemos, es dar charlas para el público en general, conferencias sobre temas de arqueología y prehistoria del lugar, que tal vez son poco conocidos en teatros, por ejemplo. Y hay una gran asistencia, la recepción es muy buena.

¿Los talleres se dan todos en los museos o también en campo?

Por ahora, los talleres los damos en los museos y no hay visitas a los sitios durante el taller. Sí, cuando hacemos excavaciones. Ahí tratamos de llevar a los chicos, pero no es sencillo porque son lugares alejados -por ejemplo, el Delta del Paraná- y tenemos que tener seguridad.

¿Cómo es la relación con los profesores cuando dan los talleres, ellos siguen trabajando en el tema?

Esa es una idea que tenemos. Lo que estamos desarrollando actualmente es producir una publicación sencilla para que quede en las localidades y que sirva como material didáctico para los docentes y sea distribuido entre los alumnos.

Lo interesante también es que, aunque no estamos presentes todo el tiempo, los docentes sí tienen contacto permanente con los museos y ellos realizan visitas. Desde ese punto se establecen vínculos.

¿Qué expectativas tienen con este proyecto a futuro?

El objetivo, más a largo plazo, tiene que ver con la construcción de una noción de patrimonio histórico y arqueológico.

Si bien lo que consideramos patrimonio es algo heredado, es una construcción social, es como tal una construcción dinámica. Una gran ambición que tenemos es reformular o ayudar a las comunidades a reformular y dinamizar las nociones de patrimonio y bien arqueológico. Nosotros vamos dando valor a cosas que ellos no habían reconocido como patrimonio. No solo tiene importancia un edificio antiguo, también lo tiene otro material que es parte de su historia de muy larga duración de la localidad donde viven.

 También es importante cómo los municipios administran y gestionan ese patrimonio que además de ser un bien es un recurso. Como tal, es finito, frágil, se puede agotar; pero puede servir como atracción para el municipio, turísticamente explotable; y como una capa más de historia para contar sobre el lugar. Ese patrimonio encontrado, va a ser cuidado  y defendido por la comunidad.

¿Notás cambios en la comunidad a partir de los talleres que realizan?

Yo creo que hay un antes y un después de la realización de los talleres, pero es importante que tengan constancia en el tiempo. Yo veo los cambios en la comunidad y en las autoridades; tanto en los chicos como en los grandes. En los chicos abrís una puerta cuando pueden ver que, en un cacharro con que jugaban hay historias de personas de muchos, cientos de años atrás. Eso genera un gran interés.

¿Cómo interpretan el concepto "pueblos originarios" las comunidades a las que van?

Ese es todo un tema en los países latinoamericanos y que tiene que ver con la invisibilidad de las poblaciones originarias. Por lo general, están asociadas con el indio, el aborigen, el antiguo que vivió hasta la llegada de los españoles y desaparecieron. Hay que mostrar que hay una continuidad en esas poblaciones, que están vivas, invisibilizadas, pero vivas. Están activas, organizadas, manteniendo los rasgos de sus tradiciones culturales y por eso pueden reproducirse. Aunque están en peligro por el avance de una sociedad envolvente y capitalista.

¿Trabajan con comunidades originarias?

No. Aunque tenemos contacto con algunas en donde trabajamos pero no están abarcadas en el proyecto.

¿Qué significa la Extensión, para vos?

Es algo fundamental que el Proyecto de Extensión formalizó una práctica que ya veníamos desarrollando. Me parece fundamental el contacto con la comunidad local y formalizar eso. Con la Extensión, se profundiza nuestra presencia en el lugar. Ese intercambio de información, ideas y conocimientos se hace de una manera más continua. Eso hace a una práctica profesional fundamental dentro de lo que es la investigación. Somos profesionales y estamos produciendo conocimiento y tenemos que preguntarnos todo el tiempo para quién producimos ese conocimiento. Yo estoy seguro que ese conocimiento se produce para la población, no solo para la comunidad académica. Es fundamental hacer el esfuerzo para que el conocimiento sea compartido con la comunidad local. Y quizás en el futuro, que las comunidades locales participen de manera más activa en la producción misma del conocimiento y no solo en su difusión.

Vivimos muy preocupados por el presente y por lo que va a pasar mañana. Y nosotros a los chicos le preguntamos por el pasado, y en eso son muy receptivos. Les abrís una dimensión a la que no están acostumbrados. Les mostramos otra tecnología a la que están habituados. La arqueología usa mucha tecnología para estudiar los materiales y los sitios. Tenemos que generar el espacio para que se pregunten por lo que pasó en el lugar donde viven. Hablando con los chicos se obtiene mucha información del lugar.

 

 

 

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