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Lazos sociales contra la violencia de género
Las docentes Paula Sozi Rossi y Lucía Trotta, Directora y Co directora del proyecto “Redescubriendo los lazos sociales del affidamento: promotoras para el reposicionamiento subjetivo contra la violencia de género con base en redes cooperativas- comunitarias”, de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, charlaron con “Extensionistas” para contar en qué se basa su trabajo.
Redescubriendo lazos sociales

 

- ¿Cómo surge el proyecto?

Desde hace más de cuatro años un grupo de estudiantes, graduadas, docentes e investigadoras de la UNLP venimos trabajando junto con el Movimiento Justicia y Libertad, que es una organización territorial que desarrolla sus actividades en la periferia de la ciudad de La Plata y Berisso,  a raíz de una demanda concreta de intervención ante el incremento de casos de violencias hacia las mujeres.

A partir del trabajo conjunto con el grupo de género de la organización se realizaron talleres de prevención y, posteriormente, se colaboró en la constitución de un grupo de acompañamiento a mujeres en situación de violencia.

Los puentes construidos permitieron dar pequeños pasos hacia saldar el hiato existente entre la garantía de derechos y el ejercicio real de los mismos a partir de visibilizar y concienciar la estructura social y la trama que sustenta la desigual distribución de poder entre varones y mujeres. Lo que legitima su subordinación y las coloca como posibles destinatarias de distintas modalidades de la violencia de género.

En el marco de uno de los talleres sobre la temática, se detectó la necesidad de diagramar y aportar una capacitación específica hacia la conformación de un Grupo de Promotoras territoriales con tareas de prevención y abordaje de las necesidades de las mujeres en situación de violencia desde una perspectiva situacional.

De allí que creímos que el desarrollo de  un proyecto de extensión universitaria podía aportar en fortalecer ese camino y  profundizar la tarea de volver políticas las experiencias personales para acceder a la dimensión social de la problemática, así como acompañar en la formación para pensar intervenciones multidimensionales (en lo afectivo, lo emocional, lo jurídico y lo material-laboral).

-¿En qué consiste el proyecto?

El proyecto se propone formar promotoras que, -en sus espacios de trabajo y de inserción comunitaria-, cumplan un rol en la promoción de derechos, acompañamiento y habilitación de redes de contención (Affidamento) para el reposicionamiento subjetivo de mujeres que transitan situaciones de violencia.

Para ello, se realizaron talleres de Concienciación para la prevención y la intervención y de Co-construcción colectiva de herramientas y estrategias de acompañamiento multidimensional. En el primer grupo de talleres se buscó formar a las promotoras para que modelen capacidades de intervención anticipatorias tendientes a resquebrajar el círculo de internalización de las prácticas sexistas y de un modelo de dominación patriarcal. Para ello, se trabajó fuertemente en disminuir el umbral de tolerancia respecto de lo que consideramos violencias. El segundo grupo de talleres estuvo orientado a la adquisición de capacidades de acompañamiento (en sus distintas dimensiones) para ofrecer -en las diferentes fases del círculo de la violencia- salidas satisfactorias para las mujeres que transitan por esa situación.

- ¿Quiénes formar parte de la propuesta?

El equipo extensionista está conformado por alrededor de 20 docentes, investigadoras, graduadas, alumnas de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Psicología, Ciencias Jurídicas y Sociales, Comunicación, Naturales. Y en este nuevo período se sumaron profesoras de Colegios de la UNLP.

El trabajo se realiza en conjunto con el grupo de género de la organización co-partícipe, y las promotoras son más de 20 mujeres provenientes de 15 barrios de la periferia platense. 

- ¿En qué medida o aspecto aparece lo interdisciplinario en este proyecto?

La experiencia y la multidimensionalidad de la problemática a abordar nos llevó a revisar nuestras formaciones tradicionales disciplinares -que tienden a circunscribir los objetos de estudio y generan limitaciones empobrecedoras- y construir  un diálogo interdisciplinar a partir de adoptar los aportes de las epistemologías y metodologías "alternativas" así como la perspectiva de género como vector común.

La disposición a escuchar al otro-a, en tanto portador de un saber específico, fue posible a partir de este punto unificador, que a su vez fue acompañado por la decisión ideológica y cognitiva de intentar una investigación-acción transformadora.

Por otro lado, la modalidad de taller como metodología de trabajo, respondió a la intención de generar un intercambio de saberes y experiencias entre las destinatarias directas, la organización co-partícipe y el equipo extensionista, lo que habilitó la construcción de un espacio de encuentro, diálogo y reflexión conjunta, donde se ponían en juego los saberes disciplinares pero también los saberes que cada participante traía consigo.

-¿Cuáles serían las principales dificultades a la hora de ejecutar el trabajo territorial?

Una de las principales dificultades que tuvimos que atravesar fue que las estadísticas se hacían carne ante nosotras, y a partir de los primeros encuentros de concienciación se hizo visible que en menor o mayor medida, muchas de nosotras habíamos transitado en distintos grados situaciones de discriminación y/o  violencia. Lo que nos llevó a reforzar nuestra idea previa de que teníamos que partir de la reflexión sobre nosotras mismas para poder avanzar y seguir profundizando en la temática. En particular,  respecto del rol de las promotoras, reforzamos los talleres sobre el cuidado de las cuidadoras.

- ¿Cuáles son los principales objetivos del proyecto a corto, mediano y largo plazo?

Uno de los principales objetivos del proyecto se centra en fortalecer la construcción de conocimiento crítico sobre la violencia de género a partir de un trabajo colectivo, interdisciplinario e intersectorial, donde se habilite la co-construcción de saberes entre la Universidad, la Comunidad y las Organizaciones Sociales.

Y en este sentido una de las primeras metas de los talleres fue promover la sensibilización y disminución del umbral de tolerancia a la violencia de género.

Por otra parte, el propósito general que buscó el proyecto en el primer año de experiencia fue  la formación de promotoras que lleven adelante acciones de  promoción de derechos, acompañamiento y habilitación de redes de contención cooperativo-comunitarias (Affidamento) para favorecer el reposicionamiento subjetivo de mujeres en situación de violencia.

Gracias a la continuidad del proyecto en este segundo año se busca profundizar y fortalecer las herramientas para llevar adelante ese acompañamiento, así como promover el enlace estratégico con otros espacios territoriales como los bachilleratos populares.

-¿Recuerda algún tipo de anécdota que quiera compartir?

En uno de los encuentros, una de las promotoras describió a muchas de las mujeres que estaban ahí reunidas con una metáfora: la mujer tortuga, que sacan la cabecita y la vuelven a esconder.

Entendemos que muchas de las promotoras ya llegaban a los talleres de capacitación fortalecidas por sus experiencias previas en un colectivo que las había habilitado a posicionarse desde un lugar de confianza, de tomar la palabra, de tomar decisiones, un lazo social previo gestado en el seno de la organización que las sitúa en el lugar de liderezas. No obstante, también traían consigo experiencias personales, familiares y comunitarias donde la discriminación de género, los estereotipos y distintos tipos de violencia, las colocaba en una posición de tensión entre una percepción autohabilitante y un entramado disciplinador, inscripto en las huellas que producen las situaciones de violencia hacia las mujeres. Esta tensión fue sintetizada por la compañera que explicó la ambivalencia haciendo referencia a la tortuga y la alegría que para ella representaban los espacios  de encuentro y las capacitaciones, como experiencias donde, como en este caso, las mujeres levantaban la cabeza ante situaciones limitantes.

- ¿Qué es, a título personal, y a partir de esta experiencia, la extensión universitaria?  

A partir de experiencias previas y del tiempo de trabajo en conjunto con la organización nos propusimos inscribir el proyecto de extensión universitaria en una perspectiva que entiende a la extensión en tanto instancia dialógica de comunicación-acción y que promueve una apropiación crítica de nuestro lugar en el mundo para transformarlo.

A partir de la experiencia concreta podemos decir que la extensión se convirtió en una posibilidad de tender puentes y de construir colectivamente redes, que nos permitieron pensar(nos) con otrxs y propiciar espacios de integración social hacia una vida sin violencia hacia las mujeres.

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